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El visor del que dejó de preocuparse

Durante años, Remi David llevó un Aimpoint® Micro™ T-2 en su trabajo como operador en la unidad táctica policial de élite francesa.

Operadores de RAID durante un ejercicio táctico con un autobús de pasajeros. Remi David pasó nueve años en la unidad táctica de élite de la Policía Nacional Francesa.

Durante años, Remi David utilizó un Aimpoint® Micro™ T-2 en su trabajo como operador de una unidad de élite de la policía francesa. Al recordar aquella etapa, hay algo que destaca por encima de todo: la poca atención que tenía que dedicarle al visor.

«Nunca tuve ningún problema. Nunca tuve problemas con la pila. Nada. Era una cosa menos en la que pensar. Sabías que iba a funcionar».

En el RAID, la unidad táctica de élite de la Policía Nacional francesa, el equipo se revisaba periódicamente. Remi recuerda las inspecciones de los lunes por la mañana y cómo algunos visores necesitaban de vez en cuando algún ajuste o una nueva puesta a cero.

Su T-2 apenas requería atención.

«No recuerdo haber cambiado nunca la pila ni haber tenido que volver a ponerlo a cero».

Para un operador que se prepara para una misión, hay muchas otras cosas que requieren atención: las armas, las linternas tácticas, los equipos de visión nocturna y los sistemas de comunicación.

El visor de punto rojo no era una de ellas.

«Sabía que no tenía que preocuparme por mi punto rojo».

Dentro de un vehículo RAID, los operadores se preparan para el servicio. Remi recuerda cómo su Micro T-2 le permitió centrarse en la misión en lugar de en su equipo.

Del T-1 a T-2

Remi pasó 19 años en la Policía Nacional francesa, nueve de ellos en el RAID. Anteriormente había prestado servicio en el Service de la Protection, donde conoció el Aimpoint Micro T-1 entre 2014 y 2016. Algunos de los MP5 de la unidad estaban equipados con este visor compacto.

Cuando se incorporó al RAID en 2016, los fusiles de asalto de la unidad llevaban de serie otro tipo de visor. Sin embargo, había algunos Micro T-1 montados en subfusiles compactos, y Remi preguntó a los armeros de la unidad si podía instalar uno en su fusil de asalto.

«Ni siquiera estaban seguros de que funcionara con el 5,56. Pero me dijeron: “Si quieres uno, cógelo y móntalo en tu fusil”».

Y eso hizo.

Su decisión llamó la atención. Remi entrenaba con un único punto rojo, mientras que muchos de sus compañeros preferían una retícula de mayor tamaño, especialmente para el tiro a corta distancia.

«Era el único que llevaba un punto rojo sencillo en su fusil de asalto. Y hacía exactamente el mismo trabajo que los demás a corta distancia».

Con el paso de los años, fue dando cada vez más importancia a la sencillez, en lugar de añadir más sistemas y elementos al arma.

«Siempre he preferido la sencillez, la rapidez y la robustez».

Cuando la unidad recibió sus primeros Aimpoint Micro T-2, alrededor de 2016–2017, Remi sustituyó su T-1 por el nuevo modelo. El T-2 permaneció montado en su fusil durante el resto de su etapa como operador.

Remi David en un ejercicio.

Mantener la mirada donde importa

La experiencia de Remi también ha influido en su forma de entender el uso de los visores de punto rojo.

La formación tradicional en tiro enseña a alinear los elementos de puntería mecánicos y a situar correctamente el enfoque visual. Pero en un enfrentamiento armado a corta distancia, la realidad es muy distinta, explica.

«Estás mirando al individuo. Estás mirando sus manos. Todo sucede muy deprisa».

Con un visor de punto rojo, el tirador puede mantener la vista enfocada en el objetivo y llevar el punto a su campo de visión, sin tener que cambiar el enfoque para alinear los elementos de puntería mecánicos.

«La realidad de un enfrentamiento armado es que, independientemente de la distancia, vas a mantener la atención visual en el objetivo. Con un punto rojo puedes concentrarte en el objetivo y llevar el punto a tu campo de visión».

También cuestiona la idea de que los visores de punto rojo sean especialmente difíciles de dominar.

«El punto rojo pone de manifiesto tus errores. Con los elementos de puntería mecánicos, simplemente no los ves de la misma manera».

Remi David compartiendo su experiencia operativa durante el entrenamiento en armas de fuego. Hoy trabaja como instructor y consultor a través de Principia Solutions.

De operador a instructor

Más adelante, Remi se trasladó de París a Marsella, donde continuó desempeñando funciones operativas y asumió responsabilidades en formación y tiro de precisión.

Tras dejar la policía, fundó Principia Solutions, una empresa dedicada a la formación, el asesoramiento y la transmisión de conocimientos adquiridos durante años de experiencia operativa. También colabora con Aimpoint como embajador e instructor.

Cuando introduce a otros tiradores en el uso de visores de punto rojo, no les dice qué modelo deben elegir.

«No les digo: “Tenéis que elegir un Micro T-2”. Les digo: aquí están los visores, elegid el que queráis».

Sin embargo, para él la elección está clara.

«Yo elegiría un T-2 porque lo utilicé durante toda mi etapa como operador. Confío en él y no tengo ninguna duda».

«Durante años he confiado mi vida a ese visor. Así que no veo por qué habría de cambiar ahora».

Equipo y vestimenta

La historia de la gama Aimpoint Micro

El Aimpoint® Micro™ se desarrolló como una alternativa más compacta y ligera a la serie Comp™, sin renunciar a la robustez ni a la autonomía de la batería.

La primera generación se lanzó en 2007 con los modelos T-1, H-1 y R-1. El T-1 se desarrolló para uso profesional y el H-1 para la caza, mientras que el R-1, con su característico acabado plateado, estaba dirigido a los tiradores deportivos de pistola y revólver. El R-1 fue el que menos tiempo permaneció en el catálogo y dejó de comercializarse en 2010.

En 2014, Aimpoint lanzó la segunda generación, formada por los modelos T-2 y H-2. El T-2 incorporó un punto de 2 MOA más nítido, una geometría de lentes revisada y una carcasa más robusta. El H-2 incorporó las mismas mejoras principales en una versión destinada a la caza.